Inicio del proceso restaurador
Alfonso XII se encontraba en el exilio en Gran Bretaña tras el fracaso de la Primera República, y Cánovas del Castillo desde el Partido Liberal-Conservador contactó con él para restaurar el orden monárquico en España. Cánovas hace promesas a la clase política de que se tratará de la superación de la República, pero también de los modos y maneras del reinado de Isabel II, con la última de las guerras carlistas todavía sin finalizar. Convencido el futuro Rey, proclama el Manifiesto de Sandhurst el 1 de diciembre de 1874 en el que comunica que muchos son los que se han puesto en contacto con él para el establecimiento de una monarquía constitucional, considera huérfana a la nación y se considera legítimo heredero del trono por abdicación de su madre, Isabel II, poniéndose a disposición de los españoles.
El reinado de Alfonso XII (1875-1885) y la regencia de María Cristina (1885-1902)
La legitimidad del nuevo régimen se establece con la Constitución de 1876 que conforma el nuevo modelo de Estado con un poder legislativo dividido en dos cámaras: Congreso de los Diputados y Senado, con un sufragio censitario para elegir el Congreso y un Senado nombrado por el Rey, y en donde el monarca conserva buena parte de las funciones de Jefe del Estado y del poder ejecutivo.
Antonio Cánovas del Castillo es el artífice del proceso, que sigue las líneas marcadas por Alfonso XII años antes, en su exilio de Gran Bretaña y permite el fin de la guerra carlista.
Disuelta la República, los llamados "partidos dinásticos", conservadores y liberales, encabezados por Cánovas del Castillo y Práxedes Mateo Sagasta se alternarán en el poder.
La muerte de Alfonso XII, dio paso a la regencia de María Cristina, periodo que se inicia con el gobierno de Sagasta caracterizado por la aprobación de la Ley de Asociaciones, la libertad de prensa, la extensión del sufragio universal a los hombres (1890) y la creación de la institución del jurado, entre otros avances. La nueva regulación permite la aparición de otro partido político en escena, el Partido Republicano de España, que tendrá gran influencia en el futuro. Comienza en este periodo la aparición del anarquismo y del socialismo a través del PSOE (fundado en 1879) con los primeros movimientos obreros que surgen de la revolución industrial.
El periodo constitucional del reinado de Alfonso XIII (1902-1923)
En 1902 accede al trono Alfonso XIII, con Antonio Maura como Jefe del Gobierno procurando impulsar una política de apertura que evitara la temida revolución obrera: eliminación o atenuación del caciquismo electoral y descentralización administrativa. Pero el ejército, dolido con la derrota y las fuertes críticas de la opinión pública tras la guerra, se enfrenta con el sistema y mantiene constantes amenazas hacia el proceso modernizador.
El gobierno mantiene ocupado al ejército en África, en Marruecos, donde comparte España la colonización con Francia, llegando a implantar el Protectorado español de Marruecos en 1912; y es que, desde 1908, se venían recrudeciendo los enfrentamientos con determinados sectores tribales de la población marroquí. La Semana Trágica de Barcelona (verano de 1909) será la contestación popular al injusto sistema de reclutamiento de tropas establecido y determinará que Maura pierda el poder, siendo sustituido por el gobierno liberal de José Canalejas. Pero éste apenas si pudo adoptar algunas medidas de descentralización, hasta su asesinato en 1912 a manos de un anarquista. Se suceden después los gobiernos del Conde de Romanones y Eduardo Dato.
A raíz del impacto económico y social de la Primera Guerra Mundial, a pesar de que España se mantuvo neutral, se inicia la crisis del sistema del turno que termina con la adopción de una salida autoritaria a la misma: la Dictadura de Primo de Rivera.
La dictadura de Primo de Rivera (1923-1930)
Con el apoyo del ejército, de la burguesía y del rey Alfonso XIII de Borbón, la dictadura de Primo de Rivera sólo fue contestada por los sindicatos obreros y los republicanos, cuyas protestas fueron inmediatamente acalladas con la censura y la represión. Se creó un Directorio Militar con nueve generales y un almirante, cuya finalidad en sus propias palabras era "poner España en orden" para devolverla después a manos civiles. Se suspendió la Constitución, se disolvieron los ayuntamientos, se prohibieron los partidos políticos y se restableció el somatén como milicia urbana.
La dictablanda (1930-1931)
La monarquía, cómplice de la dictadura, será el objeto en cuestión a partir de la unión de toda la oposición en agosto de 1930 en el llamado Pacto de San Sebastián. Los gobiernos de Dámaso Berenguer llamado la dictablanda, y de Juan Bautista Aznar-Cabañas no harán otra cosa que alargar la decadencia. Tras las elecciones municipales de 1931, el 14 de abril se proclama la Segunda República, dando así fin a la restauración borbónica.